Los coches más icónicos del cine

Los coches más icónicos del cine

No sé vosotros pero si hablamos de coches de cine yo no puedo evitar pensar en el DeLorean de Regreso al futuro, y es lógico ¿no? Al fin y al cabo se convirtió en un icono del cine ochentero y noventero. Prácticamente todos los frikis de la época querían uno igual, del mismo modo que luego fue Kit, de la serie de El Coche Fantástico, el objeto de deseo de los cinéfilos amantes del motor. Hagamos un pequeño repaso.

Ya hace muchos años pero si eres fan de las películas de James Bond recordarás el Lotus Esprit submarino que usó Roger Moore en La Espía que me amó, pero si hay uno que destaque, como bien dicen en Fotogramas, ese es el Aston Martin que Bond uso en seis películas, desde 1964 hasta 2012.

Y si lo que os gusta es la imaginación agarraros bien al asiento porque con “Chitty Chitty Bang Bang” volaréis, navegaréis y, por supuesto, os divertiréis. Ian Fleming se inspiró en el automóvil de carreras Chitty Bang Bang construido por Louis Zborowski a comienzos del siglo XX y que usaba el motor de un zepelín. Para la película, se crearon seis coches diferentes, incluyendo uno totalmente funcional con matrícula del Reino Unido “GEN 11” y que desde 2011 se conserva en Nueva Zelanda, en el garaje del mismísimo Peter Jackson.

Sin embargo, la marca más usada para cine, aunque no lo aparezca a primera vista, es BMW, y además es una de las marcas que más está invirtiendo en este sector. El tráiler de “Overdrive” está repleto de coches BMW. Los especialistas de Paiz BMW, nos han confirmado que este tipo de publicidad encubierta puede hacer subir la popularidad de un modelo concreto hasta en un 80% si el film tiene éxito.

Otro coche difícil de olvidar es el que eligió Tarantino para “Death Proof”, el Chevy Nova SS de 1970 con esa calavera pintada en el enorme capó del vehículo que Kurt Russell conducía con tanta destreza ¿verdad?

Pero el más molón, el más impresionante es, por supuesto, el Cadillac Miller tuneado de “Los Cazafantasmas”. ¿Quién no quiere tener, como mínimo, una pequeña réplica de este coche?

Tampoco podemos olvidar a “Christie” ese Plymouth Fury de 1958 que tanto miedo daba en la película basada en la novela de Stephen King y que dirigió John Carpenter, el maestro del terror.

Coches futuristas

Ahora bien, los vehículos futuristas también han arrasado en la pantalla, recordemos sino el Audi RSQ Concept de Will Smith en “Yo, robot”, o el Lexus 2054 que conduría Tom Cruise en “Minority Report”. Bellezas con ruedas ¿verdad? Lo que pasa es que este tipo de vehículo queda menos en la retina. Es como si lo vintage tuviera una mayor permanencia dentro de los fans del cine y seriófilos. Pero esto es algo que habría que analizar en otro momento.

A medio camino entre futurista y vintage encontraremos el Interceptor V8 de “Mad Max”, el Ford Falcon Coupe XB GT de 1973. Lo malo es que este coche solo se vendió en el mercado australiano así que no podemos ver muchos por Europa, ni siquiera por Estados Unidos.

En la película “Moonwalker” de 1988, Michael Jackson huía de sus perseguidores transformándose en un imponente vehículo. Esta máquina que eligió el Rey del Pop no fue otra que el extraordinario y futurista automóvil diseñado por Bertone en 1970, el Lancia Stratos Zero. Aunque se trataba de Michael Jackson, Bertone rechazó venderle el prototipo. Eso sí, le cedió una copia de la carrocería exacta del prototipo original, con la cual trabajó el artista británico Andy Saunder para realizar la réplica del Stratos Zero que se usó en la película. Para la película se le cambió el color bronce anaranjado original a gris, y se le añadieron unos tapacubos cromados y cuatro tubos de escape. ¿Cómo íbamos a olvidarnos de esta joya de diseño?

Y no podíamos cerrar este artículo con otro coche, el Batmóvil, pero no el moderno, no. Si hay un Batmóvil que ha marcado la diferencia y con el que todos hemos soñado alguna vez es el que creó Tim Burton para “Batman” y “Batman Returns”. Completamente negro y con una turbina de jet por motor, este magnífico carro reflejaba a la perfección la atmósfera art decó de la ciudad de Gotham Burtoniana. Un vehículo largo, bajo y liso, que combinaba el diseño del Bugatti Tipo 57 con el del Porsche 962, y todo ello sobre el chasis de un Chevrolet Impala. Todos lo queremos.

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