Caballos de Oscar

Caballos de Oscar

Desde sus inicios, el cine ha contado con la estrecha colaboración de animales de todo tipo para realizar sus películas. Es indiscutible que la presencia de animales en los films, dota de cierta grandeza a los mismos. Trabajar con animales, puede ser tan difícil como gratificante.

Para los amantes del cine, será fácil recordar infinidad de escenas protagonizadas por esplendidos equinos. Seguro que a más de uno le viene a la memoria esa mítica escena en la que Ben-Hur conduce la cuadriga de caballos constelados: Antares, Altair, Rigel y Aldebarán; frente a la de los agresivos corceles negros de Mesala.

Los expertos en caballos de la Yeguada Mendoza, nos han confirmado que esos preciosos ejemplares son de pura raza española. Utilizados en esta y otras películas por ser una raza de muy fácil aprendizaje, con un temperamento dócil y carácter noble.

El también conocido como caballo andaluz, ha sido protagonista de otras películas como “El Señor de los anillos”, donde Sombragris lleva a Gandalf a lo largo de las Tierras Medias. O en “Braveheart”, donde Mel Gibson cabalga a lomos de un excelente ejemplar junto con su amada.

Son muchas las películas donde el caballo es el protagonista. Muchas más en las que sin ser protagonista, su aparición es más importante que la del protagonista en si. Porque sin caballos, el film sería una mera patraña. ¿Qué sería de un western sin caballos?

Las películas de género épico, sobre todo, cuentan en sus rodajes con un amplio set de caballos figurantes. No siempre hay un caballo protagonista como sucede en “War Horse”, pero aunque no lo haya, en ciertos géneros, como ya digo, la figura del caballo es ley.

Protagonista absoluto

Muchas películas llevan nombre de caballo. En estas, el protagonista es un equido y todo gira en torno a él. Ejemplos de ello son “Spirit, el corcel indomable”, si ya, es de animación, pero igualmente, la historia gira en torno al corcelito rebelde. Otro ejemplo indiscutible “Seabiscuit”, con Tobey Maguire como compañero de fatigas.

“El corcel negro”, clásico de 1979, en la que un niño sobrevive a una gran tormenta junto a su caballo. “Shergar”. Basada en hechos reales, demuestra que los caballos no solo son protagonistas en las películas, también en la vida real.

De cuño más reciente, encontramos “Caballo ganador” otra película basada en hechos reales, donde el caballo que parece no valer nada, se convierte en el ganador de todas las carreras.

Como se puede ver, el caballo protagoniza tanto las más emotivas películas, con sus puntos cómicos (que es algo que a los animales se les da fenomenal), como las más intensas vivencias personales. De ahí que muchas de estas historias se basen en hechos reales.

Como coprotagonista, encontramos caballos tan queridos como Artax, de la “Historia interminable”, que acompañando a su fiel dueño, nos abandona en un momento crucial de la trama. “El hombre que susurraba a los caballos” basa su historia en como estos ayudan a la rehabilitación de las personas. Tenemos a Tornado, compañero fiel en las andanzas del zorro por la California del siglo XIX. Hidalgo, de la mano de Viggo Mortensen, da vida a la leyenda de un legendario pack de jinete y caballo americano que ganó la mítica carrera Océanos de Fuego.

Son muchos los equinos que han protagonizado películas y cuentan con nombre propio. Pero no solo han estado presentes como protagonistas absolutos. Como ya decíamos, en el cine, los caballos han sido figuras tan importantes como el propio atrezo.

El western, a galope por la llanura

El género del oeste tuvo mucho apogeo durante los sesenta y setenta. Aunque realmente, siempre existió el cine de vaqueros. El cine se creó para hacer películas de indios y vaqueros básicamente. Desde sus orígenes, el cine mudo ya contaba con películas como “El séptimo de caballería”, los caballos ya estaban ahí, dándolo todo a la caza de los enemigos.

¿Qué habría sido de John Wayne sin caballos? ¿O de Errol Flynn? Tanto en “Murieron con las botas puestas” como en Robín Hood, Errol necesitaba caballos ya que Olivia de Havilland no le hacía el caso que quería detrás de la pantalla.

Sin duda alguna Clint Eastwood, no hubiera sido tan temido de no ser porque montaba siempre el mejor caballo. La doma entraba en escena cada vez que le perseguían.

Todas las películas del género contaban con manadas de caballos para llevar a cabo esos duros rodajes en el desierto o las llanuras del medio oeste americano. El spaguetti-western seguía esa estela americana haciendo sus films en Europa y por su puesto España, con el caballo andaluz se llenaban los estudios de Almería.

Cine épico, cine bélico

Las guerras, la lucha, los enfrentamientos de las películas épicas están por igual rodeadas de caballos. Desde el conquistador “Alejando Magno” hasta las batallas medievales de escocia retratadas en cualquier película del Rey Arturo. Desde la antigua Roma de “Gladiator” hasta la Segunda Guerra Mundial de “War Horse”. Sin olvidar “El Cid”, protagonizada por Charlton Heston que ya sabía de caballos tras rodar “Ben Hur” o “Bufallo Bill”.

Mires donde mires, el cine está lleno de caballos, máxime cuando mediante el séptimo arte, nos remontamos a otras épocas.

Junto al perro, el caballo es el animal que mejor trabaja en el cine. Su nobleza, su facilidad de aprendizaje y que verdaderamente, es un animal que igual que los canes, crean vínculos muy fuertes con el ser humano.

Ver un film en el que sale un animal, sea el que sea, ya te toca la fibra. Cuando se trata de caballos, no solo te sensibiliza, te dan ganas de conocerlos con más profundidad. Conseguir que un animal logre ejecutar las órdenes que recibe de un humano para llegar al espectador, no es tarea fácil.

Es de admirar que los animales sepan actuar aunque para ellos es un juego. O simplemente algo que tienen que hacer para satisfacer a su dueño. Sea como fuere, merece la pena ver películas donde los animales tengan protagonismo y si tienen final feliz, mejor que mejor

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